ANARCOCAPITALISTA.FOROAC.ORG
POLITICOS MANDAN PORQUE TU OBEDECES
Buscar
 
 

Resultados por:
 


Rechercher Búsqueda avanzada

Palabras claves

Octubre 2017
LunMarMiérJueVieSábDom
      1
2345678
9101112131415
16171819202122
23242526272829
3031     

Calendario Calendario

Los posteadores más activos del mes


Las tres etapas de la invención

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Las tres etapas de la invención

Mensaje por Admin el Lun Ago 04 2014, 17:24

http://www.miseshispano.org/2014/08/las-tres-etapas-de-la-invencion/

Las tres etapas de la invención

Frédéric Bastiat está considerado por muchos como uno de los más grandes periodistas económicos de todos los tiempos.[1] Sin embargo se ha argumentado que también hizo contribuciones mucho más importantes a la ciencia de la economía de lo que piensan la mayoría de los economistas. Varios asuntos actuales podrían beneficiarse enormemente de muchas de las ideas expresadas en sus escritos. Uno de esos asuntos es el de la propiedad intelectual. Su creencia en la importancia de la competencia lleva a concluir que una economía naturalmente armoniosa solo es posible cuando no se perturban las leyes económicas.[2] Aunque Bastiat escribió muy poco sobre patentes, su postura contra ellas puede reforzarse con muchos de sus escritos.

Armonías económicas
Buena parte de los escritos de Bastiat le muestran en actitud de ataque, por ejemplo, contra el proteccionismo. Armonías económicas es diferente. Se escribió como alegato positivo sobre cómo opera una economía de mercado. El hecho de que las patentes no se mencionen en el libro en absoluto demuestra que no tienen ningún lugar necesario en un mercado libre. Aun así, se observa más de cerca se pueden ver muchos argumentos contra ellas.

En Armonías económicas, Bastiat explica las tres etapas por las que pasa una invención. En la primera etapa, el inventor es el único con el conocimiento de cómo funciona la invención. Así que el inventor es el único que puede fabricarla (o trabajar con otros para fabricarla inicialmente). El inventor se ve recompensado en que puede ahora cobrar un precio más alto del que le otorgaría su trabajo bajo competencia. La segunda etapa es la imitación. La gente gradualmente (aunque podría ser rápido, dependiendo de cuál sea la invención) entiende las nuevas ideas y copia la innovación. Hay un incentivo demostrado para replicar la idea debido a los altos retornos ya disfrutados por los primeros vendedores. Como consecuencia de esta nueva competencia, entrando en el mercado, el precio cae. La tercera y última etapa de Bastiat es cuando la idea se convierte en “gratuita”, como la llama. La idea es ahora ampliamente conocida y disfrutada y se ha convertido en equivalente a un regalo de la naturaleza.

Bastiat diría que al final la idea destruía el valor mientras mantenía constante la utilidad y esto es un beneficio para todos.[3] La invención es extremadamente funcional para la gente y muy deseable; de esta manera, tiene una alta utilidad, pero la invención también consigue hacer más fáciles las cosas.[4] Con la nueva invención, hay que asumir menos costes para alcanzar el mismo objetivo, así que disminuye el valor de mercado.

Consideremos la invención de la imprenta. Antes de la imprenta, los libros eran muy difíciles de hacer debido a los costes extremadamente altos asociados con su producción. Con la invención de la imprenta, la producción de libros se hizo más sencilla. Inicialmente, el inventor fue el único con el conocimiento de esta nueva técnica. Debido a su conocimiento exclusivo, podía cobrar lo que quisiera, siempre que el precio estuviera por debajo del de los libros producidos por el viejo método. Lejos de ser injusto, esto beneficiaba al inventor. Aunque los costes de producir el libro bajaran considerablemente, el alto precio seguía siendo aceptable porque el valor no provenía de los costes del inventor para producirlo, sino más bien del coste ahorrado por el consumidor. Se podía pagar su precio más bajo por el libro, pagar el viejo precio más alto o afrontar los costes de descubrir la técnica y producir tú mismo el libro.

Como se ha dicho antes, los altos retornos producen un incentivo para otros para idear cómo replicar ellos mismos la idea. Con el paso del tiempo, cada vez más gente lo hace. Cuanto más se replica la nueva invención o proceso, más sencillo y menos arriesgado se hace y a cambio menos retribuye (pues los beneficios han disminuido). Hoy la idea de la imprenta es bien conocida y un beneficio para todos. Así los libros son más baratos y fáciles de hacer que hace 100 años. A la vista de esto, los libros son hoy menos valiosos (en el sentido de Bastiat) que antes de la imprenta porque son menos caros de producir y por tanto hay más disponibles. La utilidad es la misma, pero ha pasado de una utilidad más onerosa (más esfuerzo requerido por un hombre) a una utilidad más gratuita (una parte de la naturaleza, común a todos).

¿Pero qué ocurre si consideramos las ideas como propiedad? Algo no escaso se convierte artificialmente en escaso. Algo que cualquiera podría haber tenido previamente de forma gratuita ahora tiene un precio. Dar a alguien derechos de propiedad sobre una idea es limitar artificialmente la oferta. En esencia, se ha creado un monopolio.

Bastiat veía al monopolio como un mal puro y solo posible realmente mediante coacción.

La gente que agrupa el monopolio artificial y lo que llaman monopolio natural porque ambos tienen en común el poder de aumentar el valor del trabajo, o están ciegos o son superficiales.
El monopolio artificial es directamente un robo. Produce males que de otra forma no existirán. Inflige dureza sobre una parte considerable de la sociedad, porque a menudo incluya la mayoría de los artículos vitales. Además, da lugar a resentimientos, odio, reproches, todos frutos de la injusticia.[5]
Los que se ven dañados son siempre los consumidores y los productores a los que se restringe su entrada en el mercado. La limitación intencionada de la oferta hace que el precio del bien aumente artificialmente. Puede ser comprensible que la gente luche por el privilegio de ser el único vendedor, pero hacerlo solo causa efectos adversos para los consumidores. Como señalaba Bastiat:

Entendemos cómo todo productor, para establecer el precio más alto a su trabajo, trata de mantener tanto como pueda el uso exclusivo de un recurso, una técnica o una herramienta de producción. Ahora bien, como la competencia muy apropiadamente tiene su misión hace que se quite al individuo su disfrute exclusivo y hace de él propiedad común, es inevitable que todos los hombres, en la medida en que son productores, deberían unirse en un coro de imprecaciones contra la competencia. Pueden reconciliarse con ello solo cuando tienen en cuenta sus intereses como consumidores, cuando se ven a sí mismos, no como miembros de un grupo especial o corporación, sino como hombres.[6]
La propiedad intelectual no debería ser distinta. Un monopolio es un monopolio es un monopolio, ya sea en correos, la compañía eléctrica o las ideas patentadas. Tiene que permitirse funcionar a la competencia para que sus beneficios `produzcan abundancia y mejora en toda la sociedad.

Sofismas económicos
Bastiat creía que el proteccionismo de todo tipo era malo. Su libro Sofismas económicos está lleno de posibles excepciones y por qué están todas equivocadas. El proteccionismo viene de muchas maneras, incluyendo la de un monopolio. Los monopolios en patentes son solo otra forma de proteccionismo, en este caso para el inventor o innovador.

Las invenciones o nuevas técnicas y métodos de hacer cosas consiguieron eliminar obstáculos que estaban naturalmente en el camino. Para Bastiat, eliminar estos obstáculos es la inclinación natural del hombre. “También está claro que, considerándolo todo, sería mejora para toda la humanidad o para toda la sociedad que todos los obstáculos fueran fáciles de superar y tan infrecuentes como sea posible”.[7] Sin embargo, la eliminación de dichos obstáculos es en vano cuando se crean leyes que no hacen más que restablecer estos o nuevos obstáculos. En el caso de las patentes, los obstáculos se eliminan mediante la nueva invención o técnica y luego se establecen nuevos obstáculos por la protección o privilegio del dueño de la patente. El defecto es aquí uno de los sofismas más comunes presentados en Sofismas económicos: mirar al productor en lugar de al consumidor. Como señala Bastiat:

He dicho que mientras solo se consideren los intereses de productor, como desgraciadamente ocurre, es imposible ir contra el interés general, ya que el productor, como tal, no reclama sino la multiplicación de obstáculos, deseos y esfuerzos.[8]
Todo debería considerarse desde el punto de vista de los consumidores, porque todos en una economía de mercado son de alguna manera consumidores.

Conclusión
El objetivo de este artículo no es atacar la propiedad intelectual sino más bien descubrir lo que habría dicho Bastiat con respecto a ella.[9] Sin embargo la argumentación presentada por Bastiat debería hacer que nos preguntáramos sobre la llamada justicia contenida en la emisión de patentes. Estos monopolios aparentemente “necesarios” son tan peligrosos como cualquier otro monopolio y se interponen en el camino de todo lo que ayuda a mejorar la sociedad.

El monopolio que se concede a un inventor es un privilegio que obstaculiza el progreso y perjudica a los consumidores (¡que son todos!) Esto podría demostrarse con una reducción al absurdo de que si cualquier idea o proceso pudiera patentarse entonces todos estarían limitados en hacer casi cualquier cosa sin pagar al primero que tuviera la idea.

Bastiat tenía dos preguntas con respecto a las patentes: ¿Está el componente de la propiedad en la invención? Y, bajo esta supuesto, ¿está dentro de la capacidad del gobierno garantizar esta propiedad? Dicho más sencillamente, ¿tenemos el principio y la posibilidad de aplicación? La respuesta de Bastiat es claramente que no. El término “invención” tiene un significado demasiado grande y elástico para Bastiat. La creación no era propiedad en su opinión, porque las invenciones son más un descubrimiento de una ley natural que una creación de la mente. Aplicarlas como propiedad también resultaría demasiado difícil.

Esta es una cuestión tanto ética como práctica. La concesión estatal de una patente podría verse en realidad como otra forma de todos tratando de vivir a costa de los demás. Sin duda Bastiat diría que las patentes son solo otro ejemplo de la ley pervertida.

Referencias
Bastiat, Frédéric. 1864. Essais, Ebauches, Correspondance. París: Guillaumin.

—— 1996a. Economic Harmonies. Irvington-on-Hudson: Foundation for Economic Education. [Armonías económicas]

—— 1996b. Economic Sophisms. Irvington-on-Hudson: Foundation for Economic Education. [Sofismas económicos]

Hulsmann, J.G. 2006. “Bastiat’s Legacy in Economics”. Auburn: Ludwig Von Mises Institute.

Schumpeter. Joseph. 1954. History of Economic Analysis. Nueva York: Oxford University Press. [Historia del análisis económico]

Admin
Admin

Mensajes : 178
Puntos : 587
Fecha de inscripción : 07/03/2013

Ver perfil de usuario http://anarcocapitalista.foroac.org

Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.