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Odias el crimen del privado, pero odias el crimen del Estado?

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Odias el crimen del privado, pero odias el crimen del Estado?

Mensaje por Admin el Mar Ago 05 2014, 12:17

“Si nos fijamos en el historial negro de asesinatos en masa, la explotación y la tiranía en la sociedad perpetrados por los gobiernos a través del tiempo, no debemos ser reacios a abandonar el Estado Leviatán y… probar la libertad”. (Rothbard)

Pierre-Joseph Proudhon: “La libertad no es la hija, sino la madre del orden”, y su contemporáneo Frederic Bastiat, que escribió sobre la “armonía natural” del mercado, que es “un orden natural y sabio que funciona sin nuestro conocimiento”. (“Economic Harmonies”)

“La marca definitoria del Estado es la autoridad, el derecho a gobernar. La obligación primaria del hombre es la autonomía, la negativa a ser gobernado. Parece, pues, que no puede haber solución del conflicto entre la autonomía del individuo y la supuesta autoridad del Estado. En la medida en que un hombre cumpla con su obligación de hacerse el autor de sus decisiones, se resistirá a la pretensión del Estado de tener autoridad sobre él. Es decir, negará que tiene el deber de obedecer las leyes de este Estado, simplemente porque son las leyes. En ese sentido, parece que el anarquismo es la única doctrina política coherente con la virtud de la autonomía.” – Robert Paul Wolff, In Defense of Anarchism.

Estos Males no son accidentales. Quien se tome la molestia de examinar la Naturaleza de la Sociedad, se encuentra con que son el resultado directo de su Constitución. Porque la Subordinación, o en otras Palabras, la Reciprocidad de la Tiranía y la Esclavitud, es necesaria para mantener estas Sociedades, el Interés, la Ambición, la Maldad o la Venganza, más aún, incluso el Antojo y el Capricho de un Hombre dominante entre ellos, es suficiente para armar a todos los demás, sin ningún tipo de punto de Vista propio, a los peores y más negros Propósitos, y lo que es a la vez lamentable y ridículo, estos Desgraciados se acoplan debajo de los Carteles con un mayor Furia que si estuvieran animados por la Venganza de sus propios Errores. – Edmund Burke, A Vindication of Natural Society.
Eso fue escrito en 1756, mucho antes de que las armas modernas de destrucción en masa y mucho antes de que 170 millones de personas civiles fueran asesinados por sus propios gobiernos en el siglo XX. Esas son sólo las muertes de civiles perpetrados por sus propios gobiernos, que no cuentan las muertes debidas a los Estados enemigos, las muertes de los soldados, los refugiados desplazados, y así sucesivamente.

"Los puestos de mando vitales invariablemente apropiados monopólicamente por el Estado son: (1) la protección policial y militar; (2) la protección judicial; (3) el monopolio de la moneda (y el monopolio de la definición de dinero); (4) los ríos y los mares costeros; ( 5) las vías urbanas y carreteras, y la tierra en general (la tierra no utilizada, además del poder de dominio eminente); y (6) la oficina de correos. La función de defensa es la más celosamente reservada por el Estado. Es vital para la existencia del Estado, de su monopolio de la fuerza depende su capacidad para exigir impuestos a los ciudadanos. Si a los ciudadanos se les permitiesen tribunales y ejércitos privados, entonces poseerían los medios para defenderse de los actos invasivos del gobierno, así como de particulares." – Murray N. Rothbard, The Myth of Efficient Government Service

La vida del hombre en cuanto hombre, el hombre como un ser racional, moralmente exige un sistema económico de laissez-faire. (Ayn Rand y los objetivistas)
El hombre debe ser libre y estar sin coacción para que al hombre, en especial su facultad moral, se le permita evolucionar. (Herbert Spencer)
Existe un principio moral fundamental en la sociedad civilizada: nadie debería violar los derechos (generales y morales) de los demás, es decir, iniciar la fuerza o la amenaza de la fuerza. Esto se llama PNA – Principio de No-Agresión. (Spencer, Rand, Rothbard)
El capitalismo es contractual, es lo que la gente racional acuerda implícitamente al entrar en la sociedad. (Narveson)

El libertarismo capitalista es simplemente lo que la sociedad va a hacer más o menos en muchos o en la mayoría de los lugares en ausencia de un Estado. (David Friedman) Este es un enfoque económico utilitario o “libre de valores”



http://www.miseshispano.org/2014/02/lo-que-significa-ser-anarcocapitalista/

Los liberales que atacan la anarquía están atacando un muñeco de paja. Sus argumentos son usualmente utilitaristas y consisten en “pero la anarquía no funcionara” o “necesitamos las cosas provistas por el estado”. Pero estos ataques están equivocados, y si no son poco honestos, cuando menos están confundidos. Ser anarquista no significa que se piense que el anarquismo funcionará y tampoco que uno pueda predecir que llegará o podrá ser realizado. Es posible ser un anarquista pesimista después de todo. Ser anarquista solo significa que tú crees que la agresión no está justificada, y (es obvio) que el estado necesariamente la emplea. Por ende, el estado y la agresión que usa, están injustificados. Ciertamente es muy simple. Es una posición ética; no es de extrañar que confunda a los utilitaristas.

De esta manera, cualquier persona que no sea anarquista tiene que sostener que: (a) la agresión está justificada; o (b) el estado (en particular el estado mínimo) no emplea necesariamente la agresión.

La proposición (b) es plenamente falsa. El estado siempre aplica impuestos a sus ciudadanos, lo cual es una forma de agresión. Ellos siempre prohíben la competencia de agencias de defensa, lo cual equivale a una agresión (no menciono las incontables leyes en contra de los crímenes sin víctimas que inevitablemente, y sin una sola excepción en la historia, imponen al pueblo. No se entiende siquiera por qué los minarquistas creen que la minarquía es posible).

En lo atinente a (a), los socialistas y los criminales consideran que la agresión está justificada. Pero esto no es cierto. Los criminales, socialistas y anti-anarquistas aún no han demostrado de que manera la agresión -la iniciación de fuerza contra victimas inocentes- está justificada. No es sorprendente que no sea posible evidenciarlo. Pero si los criminales no sienten la obligación de justificar la agresión; ¿por qué habrían de hacerlo los que abogan por el estado?

Los conservadores y minarquistas-liberales que son críticos con el anarquismo por los motivos de que “no funcionará” o que “no es práctico” solamente están confundidos. Los anarquistas no auguran (necesariamente) que el anarquismo será llevado a cabo. Pero eso no significa que el estado esté justificado.

Consideren esta analogía. Los conservadores y liberales están de acuerdo en que el crimen privado (asesinato, robo, violación) es injustificable y en que no “debería” ocurrir. Pero sin importar cuán bueno pueda ser el ser humano, siempre habrá un pequeño grupo que optará por el crimen. El crimen siempre estará junto a nosotros. Sin embargo seguimos condenándolo y trabajamos para reducirlo.

¿Es posible lógicamente que no haya crimen alguno? Sí. Todo el mundo puede voluntariamente elegir respetar los derechos ajenos. Ello hace fácil imaginar la situación en la que no el crimen no existe. Pero dada nuestra experiencia con la interacción y naturaleza humana, es prudente decir que siempre habrá crímenes. No obstante, aún en la esfera de la inexorabilidad de esta repetición, proclamamos que el crimen es nocivo e injustificado. Por consiguiente a mi reivindicación de que el crimen es inmoral, sería simplemente estúpido e insincero replicar, “pero ésa es una visión impracticable” o “no funcionará”, “siempre habrá crimen”. El hecho de que el crimen siempre existirá– que no todos respetarán voluntariamente los derechos de los demás – no significa que sea “inviable” oponerse a ello. Tampoco significa que el crimen esté justificado. No significa que exista un defecto en la proposición “el crimen es malo”.

Asimismo, en cuanto a mi proposición de que el estado y su agresión están injustificados, es deshonesto y/o confundido el contestar “la anarquía no funcionará” o “no es práctica” o “no ocurrirá”(1). El punto de vista de que el estado está injustificado es una posición normativa o ética. El hecho de que no haya un número suficiente de personas que estén dispuestas a respetar los derechos del prójimo para hacer posible el surgimiento de la anarquía, es decir, el hecho de que haya suficiente gente que erróneamente apoya la legitimación del estado, es la conditio sine qua non para su existencia, no significa que el estado y su agresión estén justificados.(2)

Otras réplicas utilitaristas como “pero nosotros necesitamos un estado”, no contradicen la reivindicación de que el estado emplea la agresión y esta agresión está injustificada. Esto simplemente significa que al defensor del estado no le importa la iniciación de la violencia contra víctimas inocentes, es decir, comparte la mentalidad criminal/socialista. El criminal privado piensa que sus propias necesidades son todo lo que importa; él comenzará la violencia para satisfacer sus necesidades; al infierno con lo que esté mal o bien. El estatólatra piensa que su opinión sobre las cosas que “nosotros” “necesitamos” justifica la perpetración o el empleo de la violencia contra individuos inocentes. Es tan claro como esto. Sea lo que sea, este argumento no es en absoluto liberal. No se opone a la agresión. Es favorable a otra cosa –  a asegurar las necesidades públicas, a pesar del coste que supongan – pero no a la paz y a la cooperación. Los criminales, mafiosos, socialistas, welfaristas, e incluso los minarquistas, comparten esto. Están dispuestos a justificar inequívocas agresiones, por el motivo que sea. Los detalles varían, pero el resultado es el mismo – vidas inocentes son segadas por un ataque psíquico. Algunos tienen estómago para esto; otros son más civilizados – los liberales anarco-capitalistas – y prefieren la paz por encima de la violenta lucha.

Dado que hay criminales y socialistas entre nosotros, no es sorpresa que exista un nivel de criminalidad mental en la mayoría de la gente. Después de todo, el estado se basa en el consentimiento tácito de las masas que incorrectamente han aceptado la noción de que el estado es legítimo. Pero nada de eso significa que las empresas criminales apoyadas por las masas estén justificadas.

Es hora de que los liberales se definan. ¿Estás a favor o en contra de la agresión?

Notas
1. Otro asunto: en mi opinión, estamos igual de cerca de lograr la minarquía que la anarquía. En otras palabras, las dos son posibilidades remotas. Lo que es imponente es que casi todas las críticas de “impracticabilidad” que usan los minarquistas contra el anarquismo, son también verdad respecto al minarquismo en sí. Ambos son extremadamente poco probables. Ambos requieren ingentes cambios en la forma de ver las cosas de millones de personas. Ambos reposan sobre pilares a los que mucha gente, sencillamente, no importan.
2. A pesar de que el argumento a favor de la anarquía no dependa de su viabilidad o probabilidad, la anarquía es lógicamente posible, del mismo modo que lo es una sociedad sin crimen. Existe anarquía entre naciones, por ejemplo. También hay anarquía dentro del gobierno, como fue expuesto en el seminal e ignorado articulo en JLS [Journal of Libertarian Studies] de Alfred G. Cuzan “Do We Ever Really Get Out Of Anarchy?” Cuzan argumenta que ciertamente el gobierno en sí esta en anarquía, internamente -el Presidente literalmente no fuerza a los otros en el gobierno a que cumplan sus comandos; ellos los obedecen voluntariamente, bajo una jerarquía estructural reconocida. La anarquía (política) gubernamental no es una buena anarquía, pero demuestra que la anarquía es posible -es más, que nunca salimos de ella. Y Shaffer recalca que estamos en “anarquía” con nuestros vecinos. Si la mayoría de la gente no tuviera carácter para voluntariamente respetar la mayor parte de los derechos de los vecinos, la sociedad y la civilización serían imposibles. La mayoría de las personas son lo suficientemente buenas, permitiendo que surja la civilización, aun cuando existe una cierta cantidad de crímenes públicos y privados. Es concebible que esta cantidad de bondad aumente -quizá por la educación o prosperidad económica, digamos – suficientemente como para apoyar la eliminacion de los Estados.



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