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El crimen en una sociedad anarcocapitalista

Mensaje por Admin el Mar Jun 02 2015, 01:24

Luego de preguntarle “¿Y quién construirá las carreteras?” la siguiente pregunta que una persona pro-estado usualmente le hace a un anarquista es “¿Y qué pasa con el crimen?”.

Esta cuestión es de gran importancia y que gran cantidad de personas tienen dificultad en responder, así que me tomaré el tiempo para entrar en la larga lista de aquellos que la contestan. Debo decir que no he leído o conocido cada una de las respuestas sobre este tema, así que seguramente voy a repetir cosas que otros ya dijeron, pero para el propósito de este artículo mencionaré que está influenciado fuertemente por el libro “Practical Anarchy” de Stefan Molyneux. El resto es simplemente mi propio razonamiento.

Donde difiero con Molyneux es que no creo que las compañías de seguro vayan necesariamente a intervenir directamente en la crianza de los hijos. Ciertamente no le daría dinero a alguien para que fuera a intervenir en mi familia de esa manera y creo que tampoco muchas otras personas. No creo que la violencia será erradicada de la mente humana. Jamás. Y tampoco creo que debería. Ciertamente no imagino que eso pasará en el transcurso de nuestras vidas, en la que anhelaría ver formada una sociedad libre. Este “sentir” va en contra de los caminos multigeneracionales que la gran mayoría de mis amigos voluntaristas imaginan. Espero ver esto en los próximos 50 años, al menos en una pequeña área geográfica, lo que significa que habrá la necesidad de tener fuerzas defensivas listas que enfrenten todas las enfermedades de la sociedad moderna, incluyendo los gobiernos vecinos.

Debo decir que no estoy completamente seguro de qué defensa existiría en una sociedad libre. Nadie lo sabe. ¿Quién podría predecir las innovaciones que ocurrirían con la ausencia del Estado? Nadie. Sería como predecir la llegada del petróleo, la invención de la electricidad y la maquinaria moderna antes de la abolición de la esclavitud. Lo que sabemos del estudio de la historia y la economía es que los mercados proveen. Si una cantidad suficiente de personas quieren vigorosamente algo para pagarlo, alguien lo creará y se los venderá.

De manera tan sencilla como abordo el tema en breve, puedo decir que llegarán a existir armas tan ridículamente baratas, poderosas y fáciles de usar, que hará que la violencia llegue a considerarse anticuada. Al igual que ningún país con bombas nucleares ha sido jamás invadido, y también como en aquellos lugares donde los ciudadanos están armados hay muy poco crimen, podemos suponer de la invención de un arma que convierta a la violencia tan ridículamente peligrosa que prácticamente nadie se atrevería a empeñarse en ella, o por lo menos no más personas que las que se atreverían a saltar desde un alto edificio. Pero como los estatistas rara vez nos preguntan “¿Quién impedirá los suicidios?”, asumiré que consideran esas pérdidas como aceptables.

Así, en vez de escribir una novela de ciencia ficción, me concentraré en lo que conocemos por ahora.

Criminalidad común

Comencemos con lo más sencillo. Asesinato, robo, violación, asalto, vandalismo, transgresión de la propiedad, crímenes que creen víctimas. Estos son básicamente los únicos crímenes que deseo que sean confrontados por una sociedad libre. Los policías son tipos que están bastante atareados por estos días, motivado por su deber de castigar el exceso de velocidad, el tabaquismo, el sexo y demás tipos de “crímenes” que no producen víctimas. Una sociedad libre está basada en la idea de que la gente puede hacer cualquier cosa que quiera siempre y cuando no dañe al otro; así que cualquier fuerza de seguridad que exista en esta sociedad, no necesitaría abordar estos problemas.

Las personas fácilmente podrían imaginar la caída en picada de sus impuestos, aun en un sociedad estatal donde los responsables de la seguridad simplemente se concentraran en el propósito legal de proteger y servir. Incluso, aunque tuvieren salarios ridiculamente altos, beneficios de salud y pensión y todo el armamento y equipo que pudiesen desear, simplemente al no perseguir todo comportamiento que pudiera considerarse desagradable, llevaría a eliminar costos en grandes proporciones.

También hay que decir que las mayores tasas de criminalidad suceden en los lugares con las más fuertes leyes restrictivas sobre armas, y que ninguna de estas leyes existiría en una sociedad libre. Vayámonos para un lugar como New Hampshire, o Vermont y, en verdad, en el único momento donde escucharemos noticias sobre tiroteos, es cuando la policía mata a alguien, y usualmente pasa en el ridículo proceso de alguna operación antidrogas.

Ahora eliminemos toda la policía de la ecuación. No hay leyes contra las drogas, no hay leyes sobre el porte de armas. Cada quien tendrá cuantas armas desee y no requerirán permiso para portarlas. Incluso antes de que comencemos a construir fuerzas de seguridad privada podemos asumir que más personas portarán armas con la ausencia del Estado de las que actualmente lo hacen, incluso en las mismas áreas donde actualmente no existen restricciones en el porte de armas.

Si observamos lugares como Vermont o New Hampshire, donde casi todo el mundo puede cargar un arma, pero en el que solo una importante minoría lo hace, se comprueba que casi no hay crimen. Si fuéramos a incrementar la compra y porte de armas, como llegaría a darse el caso en una sociedad libre, podríamos inferir que habría considerablemente menos crimen en estas áreas. Sin la policía imponiendo la vasta lista de edictos políticos, la violencia se reduciría aún más al no asesinar personas por el hecho de poseer plantas.

En este contexto, puedo ya no ver al crimen como un problema. Incluso antes de vernos envueltos con cámaras de seguridad, alarmas anti robo, o seguros en las puertas, mucho menos compañías de seguro o agencias de seguridad privadas, el orden natural es que la persona promedio no necesitaría pensar mucho sobre el crimen.

Claro, la gente estará un poco nerviosa en el momento que no haya policía. Ellos demandarán algún tipo de protección, sea que la necesiten o no y, como hemos mencionado antes, los mercados proveen. Todos esos impuestos que se solían pagar ahora mantenidos en los bolsillos, las personas tendrán suficiente dinero para adquirir esos servicios. Sin embargo, como estos serán requeridos rara vez, y que el costo de contratar un equipo de seguridad personal luego de que se haya cometido un crimen sería alto, uno podría esperar que tal servicio vendría en forma de una póliza de seguro. Pagar una pequeña mensualidad para ser protegido contra daños o pérdidas podría verse como una ganga comparado con el actual código tributario, y proveería un mayor nivel de servicio.

De igual manera que un seguro de salud o de vida que le cobran menos a aquellos no fumadores, o un seguro de automóvil que ofrece descuentos si este tiene mayores características de seguridad, podemos imaginar un seguro de protección con descuentos por la tenencia de las ya mencionadas cámaras de seguridad, alarmas contra robos o seguros en las puertas. El predominio de estas medidas de seguridad harían que disminuya mucho más el crimen. Como sabemos que las drogas están involucradas en muchas actividades criminales, podemos imaginar que los no adictos serían más baratos de asegurar que los otros, desincentivando el uso de drogas, disminuyendo el crimen inclusive aún más. Bajo este modelo, cualquier número de comportamientos destructivos puede ser desincentivado, sin entrometerse en los derechos de los demás.

Con una tasa de criminalidad tan baja y tanta gente pagando por servicios, podemos imaginarnos muy bien el surgimiento del mercado de servicios de protección. Cualquiera podría escoger sobre cualquier número de pólizas de gran cantidad de compañías y cada póliza ofreciendo diferentes costos, beneficios y obligaciones. Esto podría evolucionar en un más complejo sistema de derecho privado dictando contratos y cualquier tipo de actividad. Cualquiera podría comerciar con quien quiera, pero solo las transacciones aprobadas por la agencia de protección podrían ser cubiertas por la póliza. Pensemos por ejemplo en eBay, donde si una persona compra algo y el vendedor no lo entrega, eBay le reembolsa la transacción. Los vendedores son regulados por su reputación, mediante un sistema de calificación y aquellos desacreditados son expulsados del sistema. eBay no previene a los usuarios de hacer negocios con tales personas, la plataforma simplemente no los facilitarán, ya que cubrir tal transacción incrementaría sus costos.

Los crímenes ocurren de todas maneras

Siendo que ningún sistema es perfecto, podemos asumir que todos estos esfuerzos para reducir y prevenir el crimen podrían de vez en cuando fallar. Debo decir que este no es un argumento en contra de una sociedad libre. El crimen sucede todo el tiempo en sociedades estatales. Podemos culpar al mismo Estado de manera directa por muchos de estos crímenes, ya que este facilita el crimen prohibiendo las armas, prohibiendo el surgimiento de fuerzas defensivas y porque muchos de los crímenes que los libertarios vemos en el mundo son realizados por los mismos agentes del Estado.

Mencionemos además que en realidad el crimen nunca será solucionado. De nuevo, este no es un argumento en contra de una sociedad libre, por el motivo que el crimen tampoco se soluciona en las sociedades estatales. Cuando un crimen ocurre en una sociedad estatal, la policía aparece luego del hecho ocurrido y toma un reporte. En muchos casos, ni siquiera se realiza una investigación. El Estado tiene muy pocos o ningún incentivo para resolver crímenes, porque él no es responsable de reembolsar a las víctimas. De hecho, entre más crímenes suceden en un lugar determinado, el Estado recibe más pagos en forma de incrementos en impuestos, y esto sucede mientras a este nunca se le responsabiliza y mientras ninguna competencia o no-pago es permitido; aquí no es como si se pudiera rechazar el servicio de protección estatal.

La compañía de seguros por otro lado tiene motivaciones. Incluso hoy, si tu casa fuera robada, los dueños del seguro probablemente cubrirían los daños. Aunque el mercado de seguros siendo regulado como lo es actualmente tiene poca competencia. El mercado de seguros en esta sociedad estatal es más como un cartel que otra cosa. Así que actualmente es usual que haya una gran desventaja. Si realizas la reclamación te arriesgas a perder la póliza, y la aseguradora tiene prohibido perseguir al ladrón de tu casa con sus propios recursos, así que usualmente las pérdidas se concentran en ti.

Un mercado de seguridad basado en la ausencia del Estado tendría más incentivos para proveer protección y reembolsar los daños. Como cualquiera puede crear una compañía de seguros bajo la ausencia del Estado, la competencia obligaría a realizar el servicio. Si alguien es robado y tu lo “botas” por hacer el reclamo, mientras cientos de otras aseguradoras de todo el mundo estén esperando por la oportunidad de tomar a tu cliente, podrías imaginar que sacar a un cliente puede llevar a que cientos de clientes cambien su aseguradora para prevenir que les pueda suceder lo mismo.

Como no habría policía pública, las mismas compañías aseguradoras tendrán el incentivo para convertirse, o trabajar con fuerzas de seguridad privada. Reembolsar a un cliente por sus bienes perdidos en un atraco no es gran cosa para las compañías de seguro, pero ellas seguramente querrían recobrar los bienes del ladrón y prevenir que este robe a otros clientes. Incluso se podría ver a estas compañías destinando recursos para contratar fuerzas de seguridad para que todos sus clientes puedan estar protegidos a un menor costo individual.

Las técnicas de investigación moderna no son únicas para el Estado. Cualquiera puede levantar huellas dactilares, ver vídeos de vigilancia, interrogar testigos, tomar moldes plásticos de huellas de pisadas, muestras de ADN, colocar carteles de se busca, o lo que crean conveniente.

Los derechos del criminal

Este tema me atascó por un rato cuando aún defendía la Constitución de Estados Unidos. “¿Qué pasa con los juicios por un jurado?” Les pregunté a los anarquistas, y nadie me contestó por un largo tiempo.

Comencemos asumiendo que los estatistas tendrían razón en que la sola sospecha de un crimen en una sociedad anarquista resultaría en una rápida ejecución en las calles. Ningún derecho, ningún juicio, solo “¡Oye! ¡Sí, tú!” ¡Bang, bang! Pienso que esto es inmensamente improbable, pero sigamos con la idea. De nuevo, este no es un argumento en contra de una sociedad libre. La policía ha asesinado más personas en los Estados Unidos desde el 9/11 que todos los soldados perdidos en Irak combinados. En promedio 400 personas son asesinadas por año, según las estadísticas del FBI, en las que se juzgan como actos “justificados”. El FBI no realiza estadísticas sobre las muertes por fuerza policial excesiva, pero podemos apostar que muchas más personas son asesinadas de esta manera. La policía asalta hogares con órdenes judiciales por drogas y algunas veces se toman las casas equivocadas matando propietarios inocentes.

También está el hecho de que millones más son encarcelados equivocadamente, destruyéndoles sus vidas por completo, si ya no lo están, en sociedades estatistas. Sea porque hayan cometido un “crimen sin víctimas”, o por resultado de una errónea sentencia por algo que no hizo, esta “tierra de libertad” en la que estamos tan encariñados, aquí en América, tiene la tasa per cápita de encarcelamiento más alta de la tierra. Algunas personas estarán en desacuerdo con esto, pero si me preguntan, décadas en una jaula y una bala en la cabeza son aproximadamente equivalentes una con la otra, sea mediante un juicio o no.

Eliminando los crímenes sin víctimas y reduciendo los verdaderos crímenes a consecuencia del incremento del porte de armas y medidas personales de seguridad, se reduciría el número de personas que tendrían que entrar a alguna clase de sistema judicial. Sin importar de qué manera tal sistema judicial trata el caso, sería superior a la actual justicia estatal. Ejecutar un sospechoso de violación sin ninguna investigación, sería algo terrible que ninguno de nosotros querría ser responsable y emplearíamos todas nuestro poder para evitarlo, pero incluso si solo la acusación fuera lo único requerido en una sociedad anarquista para ejecutar a un criminal, destruiría muchas menos vidas que las que destruye la justicia estatal con constituciones, juicios y apelaciones.

Con esto en mente, movámonos al plano de la realidad. Una agencia de protección tiene el incentivo para encontrar criminales y detenerlos para que no sigan cometiendo más crímenes, ya que estos aumentarían los costos de la misma agencia de protección. Atacar a gente inocente no sirve a esta función. Podría servir como advertencia hasta el punto de decir que son fuertes contra el crimen, pero claro, sus clientes y potenciales clientes se darían cuenta que acabaron con la persona equivocada, lo cual llevaría a conseguir el resultado equivocado: la agencia de protección no es el Estado,tú como cliente puedes irte hacia su competidor y así, deberían hacer un mayor esfuerzo que los demás o salir del negocio. En contraste, el Estado simplemente te pondría en prisión al lado de otros delincuentes si no le pagas, sin consideraciones sobre su desempeño.

Más aún, asumamos que los criminales tienen su propia agencia de protección, y complicándolo aún más, el acusado y la víctima pueden tener la misma agencia. En el evento en que los dos, acusado y víctima, estuviesen bajo la misma sombrilla, la agencia debe tratar el caso de manera cuidadosa para no arriesgarse a la percepción pública de que está perjudicando a sus propios clientes, y así perder el negocio. En el evento de dos agencias en competencia, estas deben ser aún más cuidadosas, ya que provocar un conflicto entre dos fuerzas de seguridad podría desencadenar en un conflicto violento bastante costoso, que llevaría a que las dos cayeran en picada y que se les escaparan los clientes.

Ninguna agencia tiene incentivos para proteger criminales que dañen a otros. Este tipo de personas crean enemigos de manera muy rápida y protegerlos es, además de costoso, dañino para su propia reputación. Si quieres asegurar tu casa contra robo, probablemente no contratarías la compañía que protege al ladrón. Existe más demanda en cuanto a defenderse del robo que en apoyarlo, y así se esperaría que las agencias de defensa que trabajen para esto en un ambiente de mercado serían las que tuviesen mayor inversión y por consiguiente estarían mejor armadas y con acceso a mano de obra más calificada.

Existen infinitas formas para pensar cómo esto operaría, pero pensemos en un sistema de justicia basado en el mercado y en cómo actuarían luego de ocurrido un crimen.

Bill tiene una casa y tiene muchas pertenencias en ella. Él contrata a Seguridad Acme para proteger su propiedad y le paga 100 dólares al mes por sus servicios.

John es un bribón. Renta un apartamento y tiene problemas con el consumo de drogas. Él contrata a Seguridad Contoso para que lo proteja a él y a su poca propiedad, pero le paga 150 dólares al mes, debido a sus problemas de drogas, inclusive teniendo tan pocas posesiones que proteger.

Bill acusa a John de robarle pertenencias de su casa y le pide a Acme que haga justicia. Primero que todo, Seguridad Acme rembolsa las pérdidas de Bill y se disculpa por haber fallado en la prevención del crimen. Acme ahora busca que haya una restitución de lo pagado por parte del ladrón y se acerca a John como su principal sospechoso.

John le informa a esta compañía que él es cliente de Seguridad Contoso. Secuestrar o dañar a John sin consultar con su agencia de seguridad llevaría a serios conflictos entre Acme y Contoso, así que los agentes de Acme hablan con los operadores de la empresa de que sospechan de un cliente de Contoso. Los operadores contactan a Contoso y sus agentes llegan a la escena del crimen para representar a su cliente.

Aparte de la posibilidad de violencia costosa, si Contoso no deja que Acme investigue el crimen, entonces esta podría dejar de asegurar las transacciones entre sus clientes y los de Contoso. La no cooperación de esta agencia en una investigación puede dificultarles asegurar la buena conducta en el comercio. Esto conllevaría en problemas económicos para los agentes de las dos agencias, lo que dejaría a que los competidores lleguen y les quiten el negocio. Ambas agencias tienen entonces incentivos a cooperar para alcanzar una solución que sirve al propósito de proteger sus clientes de robos o daños.

Contoso determina por cualquier razón que el evento es causa para una investigación y le dice a John que en orden de continuar protegiéndolo, este debe dar sus huellas dactilares, huellas de zapatos y muestras de ADN a ellos, para compararlas con la evidencia adquirida por Acme en su investigación en la casa de Bill. También podrían requerirle un cateo en su casa por agentes de Contoso para buscar la propiedad robada, como una condición para continuar protegiéndole.

Si Contoso concluye que John es culpable del crimen, no es de su interés que su cliente continúe sin castigo, por el motivo que podría seguir robando a otros y así incrementando el costo de seguir proveyéndolo de sus servicios. Tampoco es de su interés simplemente tirarlo a los lobos; John les ha venido entregando dinero mensualmente y presumiblemente podría continuar haciéndolo si su comportamiento es corregido y se realiza la restitución de lo robado. También podemos asumir que Contoso tiene ciertas obligaciones contractuales con él por este evento, en el sentido que no tiene mucha lógica pagarle a una compañía de seguridad que deje de ayudarlo tan pronto como este se encuentre en problemas.

Contoso le informaría a Acme que ha concluido que su cliente es culpable y que les gustaría hacer la restitución de los bienes. Ellos ofrecen la propiedad robada encontrada en la casa de John y algún dinero adicional para cubrir los inconvenientes que ha sufrido Bill y el costo de la investigación de Acme. Esto satisface a Bill y Acme, y para ellos el caso está cerrado.

Ahora John tiene una deuda con su compañía de seguridad, además de haber violado su contrato al haber cometido el crimen. Contoso tiene varias opciones, dependiendo del contrato que haya celebrado con John al comienzo. De pronto castiguen a John con encierro o con algún tipo de violencia; de pronto le pedirían a John que entre en un programa de rehabilitación; de pronto retiren sus servicios a John y quede desprotegido y además imposibilitado a realizar cualquier tipo de negocio o contrato hasta que encuentre alguien dispuesto a asegurar a un criminal condenado. Cualquiera de estos resultados sirve como un efectivo freno para otros que puedan cometer crímenes en la sociedad.

De nuevo, existen infinitas formas para pensar cómo operaría la seguridad y mencionar al menos media docena de ellas podría llevar a que este artículo fuera más largo para que siga siendo interesante de leer. Sin embargo, espero que este lleve a mostrar la viabilidad de un sistema de protección basado en el mercado y dibuje una escueta comparación con las millones de vidas que hoy están siendo arruinadas por el sistema estatal de justicia. La idea básica aquí es que estando en un ambiente de mercado la gente responde a incentivos, al contrario de una sociedad estatal donde no existe responsabilidad, solo grandes cantidades de opinión popular y fuerza.

Fuente:

http://www.miseshispano.org/2015/06/crimen-en-una-sociedad-libre-2/


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